Las voces de nuestras vidas
se levantan con la aurora
bendiciendo aquella hora
en que te entregué mis bridas.
No es suficiente mi vivir
y exijo destino eterno
aunque sea en el infierno
para seguir muriendo en ti.
Es tu ausencia mi desvelo
y el vacío es ignorarte,
es ceguera no mirarte…
¡Eres lo que más anhelo!
Fdo: olaya.
Hoy necesito tu mirada,
necesito que me mires cara a cara,
pasearme por la noche de tus ojos
y alcanzar aquella estrella apagada
que en la nostalgia de los tiempos
olvidó su luz temprana.
La vestiré con mi día,
y la peinaré con peine de plata,
para que brille como ninguna
en la profundidad de esa mirada.
Hoy necesito ese reflejo...
para la noche de mi alma.
Fdo: olaya.

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